miércoles, 26 de noviembre de 2008

Llueve.

Las gotas salpican las veredas rígidas de mi barrio
y las fundas de mi almohada.
Hay un zumbido de tristeza serpenteando en el aire.

Llueve.

Como si no existiera en este mundo
nada más que la lluvia y yo.

lunes, 24 de noviembre de 2008


Terminé el llamado telefónico...



Y todo se volvió abismo.

jueves, 6 de noviembre de 2008

La carnicería fascista

Uno quiere comprar milanesas de pollo en paz. Pretende que la cantidad de clientes en el negocio elegido al azar sea mínima, con el fin de consumar la transacción de una manera rápida y poco fastidiosa. Pero los 2 vecinos que se dedican a desplegar todo su arsenal discursivo en torno al tema de la inseguridad (en lugar de limitarse a comprar), y la tercera vecina que se les une al llegar al negocio, terminan transformando una habitación llena de carne y maquinarias filosas en la más improvisada competencia al grupo infobae.

La primera clienta comenta con aire de inquietud la cantidad de robos a los negocios del barrio en cuestión. Expresa su indignación por la facilidad con que los ladrones asaltan, la falta de personal policial, y el número creciente de hechos de esta índole.

—¡Yo no fui!— exclama el segundo vecino al arribar, segundos después, a la carnicería y la conversación. Como en un pantallazo, agrega sin titubeo alguno más datos sobre negocios asaltados en diversas zonas de la ciudad. —Es como digo siempre, ¡hay que matarlos a todos! O cortarle la mano a uno para que cuente, corra el rumor, y se dejen de joder.
—¡Las dos manos! Así ya no roba más — agrega, con su cuchillo en mano y su delantal ensangrentado el carnicero.— De última, matás a uno, lo dejás tirado en la calle y si preguntan no sabés nada. Ahí se asustan y no roban por un tiempo... ¿Derechos humanos? ¡Qué me vienen a hablar de derechos humanos! A esos hay que matarlos a todos... Si no... ¿dónde quedan nuestros derechos? Che flaco, ¿qué vas a llevar?

Tragué saliva, respiré hondo, y despejé la mente de acusaciones verbales y replanteos sobre el papel de los medios de comunicación masiva en la construcción de nuestro entorno inmediato. Disparé la petición, sin pensarlo mucho, como un reflejo condicionado:

¿Sería mucho pedir una porción de una perspectiva macro sobre el problema de la inseguridad, a partir de la cual se entienda que los ladrones roban porque han sido violentados primero por las políticas de exclusión y concentración de la riqueza, además de que son constituidos como delincuentes a partir de una constante campaña mediática que pide a gritos mano dura y mayores castigos a los castigados, con el fin ejercer la represión de una manera consensuada por el resto de la sociedad? ¿Puede acompañar esta porción con un kilo de conciencia crítica, que le permita darse cuenta de que lo que comenta con orgullo, mientras rebana carne, es similar a los modos de pensar las relaciones humanas que han llevado la guerra a prácticamente todos los rincones de este planeta moribundo? Y si no es mucho pedir, ¿podría agregar una pizca de empatía, o a lo mejor un gramo de conciencia espiritual, lo que le permitiría ver que ese Otro que usted tanto odia no existe, porque tanto él como usted son Uno, y que, en tanto ser humano, ese ser es tan Usted como usted Él?
—Pibe, dejá de mirar el techo y decime qué vas a llevar.
—Dos milanesas de pollo, por favor.

Pagué y salí. Mi mirada huidiza me delató en aquel puñado de vecinos que, bolso en mano, acostumbran a sacar a pasear, todas las mañanas, a sus pequeños pero peligrosos enanos marianogrondonistas...

sábado, 18 de octubre de 2008

Interludio de pestaña

Tengo sed de divinidad.
Abro los brazos en sazón de consuelo...

Pero amanezco sosteniendo
sólo una pizca infinita.

miércoles, 8 de octubre de 2008

El proceso de desaprendizaje

El niño se revolcaba en su juego epiléptico. Gritaba y reía a la vez, enterneciendo su entorno inmediato con una espontaneidad que encontré deliciosa, teniendo en cuenta que formaba fila en la caja de un supermercado.
Los brazos se le sacudían con autonomía, desafiando al entorno adulto en el que se hallaba.

La madre, alarmada por el lúdico desenfreno, articuló un enunciado feroz:

—¡Dejá de hacer eso! ¿No ves como te mira el policía de la puerta? ¡Mirá que te lleva!

Suspiré, mientras contemplaba el exacto momento en que el niño interiorizaba esa estupidez de mandato cultural.
(En tanto el policía, que en realidad era un guardia, no hacía más que aburrirse parado).

Para completar el cuadro, el padre del niño aportó la frutilla del postre represivo:

—¡No lo asustés con los policías, que a los policías hay que tenerles confianza!

Todavía no sé cuál de los dos era más idiota.

miércoles, 1 de octubre de 2008

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Ascendente


Me muero.
Tanta palabra envuelta en cordones silenciosos
tantos nudos victoriosos de placeres...
Ansias de seguir aprendiendo.
Y más mente arrastrada hacia voces lejanas
tibios desencuentros
e infinitas obscenidades...


Volver.
Volver al remolino urbano
deshaciendo caracoles y triunfando sobre la sangre
Retomar las rutas nacionales
y beberlas en un sorbo bretón.
Todo consiste
en infiernar el cielo
con lo inconcluso de mis aladas esperanzas...

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Sentado, con la panza en la garganta, descubro nuevas protuberancias en las entrañas de mis soledades...

domingo, 7 de septiembre de 2008

Espíritu chocarrero



Tengo un amigo que no es
ni la dulzura mansa de las noches enredadas
ni los revoltosos susurros que acechan las baldosas nocturnas.

Se aparece en noches de tormenta,
buscando refugio de los estrépitos del éter

Siempre solo, con nosotros y no tanto.
Se desplaza entre las incontinencias de las moléculas de humo
A veces se escapa de las adherencias del ladrillo
y lo vemos marchar hacia lo Imposible

Contamos con frijoles las ocasiones
en que nos tararea nanas interdimensionales
Como así también llevamos todo un Prontuario
de las veces en que se ha quedado
velando por nuestros dormires

Busca la risa como el alma la Eternidad

No sabe dónde está, pero abre los portones de los Mundos
y cierra las puertas con medio giro de llave.
Canta. Observa. Anda sin andar.
¿Vive?


lunes, 1 de septiembre de 2008

Niño-que-ríe



Una vez por semana
o muy de vez en cuando.

Es ese ardor del canto hecho piel.
Es volver al tiempo
sin relojes
ni etiquetas.
Es correr tras la sencillez
de una pelota rodante
que se hace mundo.

Es mi hermano duplicado
Mi infancia repetida
La oportunidad
de retribuir lo compartido.
Es un pacto renovador
en medio de los trenes del silencio.

Todo lo vuelve luz.

Javier ríe
y hace más caminables
los senderos de mi existencia...

Deseos al vuelo


pensar en las olas
(cuándo no)
soñar con volcanes apagados
buscarlos entre las alfombras aledañas
mientras llega la noche.

encontrarte alguna tarde
detrás de alguna excusa
e imitar tus espejos
(o al menos no esperarte)

hablar a las cobras
danzar bajo un puente
y bucear las tinieblas
con la calma de un eunuco

jugar a la Vida
bromear con la Muerte
beber gracias y perennes saberes

festejar las derrotas
llorar el orgasmo
mutar con el Caos al filo

volver a insistir...

seguir preguntando...

llevar la fiebre del mundo en las venas...

Y, sobre todo, nacer andando.